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Más de 40 años de historia y experiencia en el sector cárnico avalan la trayectoria y profesionalidad de Cati, carnicería de Burriana.

Julián López y Susana Ramos, son los sucesores de una saga que se erige con la creación de una empresa familiar que, tras varios decenios, continúa preservando el valor de la elaboración tradicional de productos cárnicos.

Todo comenzó con la iniciativa de la madre de Julián López, quien consideró retomar un negocio que su familia política llevaba en la sangre. Una vez tomada la decisión, abrió las puertas por primera vez la carnicería Cati, en las inmediaciones de la Panderola. La venta de cordero y de algunos elaborados era la oferta que se dispensaba en el negocio. “Era una carnicería que, ahora puede parecer básica, pero en aquella época era muy moderna, respecto a lo que había” explicaba Julián, quien señalaba que él es la cuarta generación de carniceros. ”Mi bisabuelo ya era carnicero, en un pueblo de Jaén, y después siguió mi abuela y posteriormente no fue mi padre quien siguió sino que fue mi madre. Pasó de una familia a otra, por la razón de que mi padre se dedicaba a ser tratante de ganados”.

Con el paso de los años y las obligaciones familiares, obligaron a la madre a dejar el negocio que retomó más tarde, en esta ocasión en la calle Santa Cristina, de Burriana. Ocho años después de la apertura del nuevo negocio, fue Julián López quien se interesó por el negocio familiar y se posicionó como gerente desde aquel momento y a lo largo de 22 años.

Fuente: elperiodic.com